El territorio
Tradición local, sin dejar de mirar hacia delante.
Nicola y Angelica plantaron los primeros olivares en 1970 y el hijo Salvatore siguió, comprando más hectáreas y más aperos. Hoy Nicolas ha sacado de casa una cosecha que durante dos generaciones se quedaba casi entera en la familia. Lo que antes acababa en una garrafa ahora sale embotellado y etiquetado, y recorre ferias y catas por toda Italia. El método, sin embargo, no ha cambiado, sigue siendo el único que conocemos, el amor por la propia tierra.